Agentes de la Policía Nacional, en una operación conjunta con Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y Europol, y con la colaboración de Eurojust, han desarticulado una organización criminal considerada como la mayor entidad financiera del narcotráfico en Europa. Han sido arrestadas 32 personas y se han intervenido casi 3.000.000 de euros, 575 kilogramos de hachís, 276 kilogramos de marihuana, 11 vehículos de alta gama, siete relojes de lujo, una pistola semiautomática y se ha desmantelado una plantación de marihuana con 995 plantas. Se han bloqueado 19 cuentas de criptomonedas con un valor aproximado de 1.500.000 euros y durante la operación se ha desarticulado un taller de “caleteado” de vehículos. Las diligencias han sido dirigidas por el Juzgado Central de Instrucción nº1 y la Fiscalía Especial Antidroga con sede en Madrid (España).

Desde el año 2020, la organización habría llevado a cabo entregas y recogidas de dinero para financiar el narcotráfico y retornar las ganancias obtenidas en cantidad que se acredita en más de 32 millones de euros al año, pero se estima que superaría los 300 millones, mediante sistemas de compensación, transporte de dinero y transacciones de criptomonedas entre España e Italia, Francia, Países Bajos, Alemania, Finlandia, Bélgica, Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Polonia, Suiza y Noruega, así como Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Colombia, Bolivia, Perú, Brasil y China.

Las pesquisas se iniciaron cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización criminal, compuesta en su mayoría por ciudadanos de origen sirio, que era liderada por un hombre que presuntamente operaba desde Madrid y Toledo para financiar el tráfico de drogas de varias organizaciones de narcotráfico que operaban en España y en el extranjero.

Los investigadores detectaron que disponían de una sede de operaciones ubicada en un restaurante de un polígono industrial en la localidad madrileña de Fuenlabrada, donde acudían a diario los clientes para realizar recogidas de dinero procedente principalmente de algunos negocios regentados por ciudadanos chinos de la zona. Para evitar posibles vuelcos por parte de otras organizaciones o incautaciones con motivo de inspecciones policiales, el restaurante era vigilado las 24 horas del día y no acumulaban grandes cantidades de dinero en la caja fuerte. La organización de los ‘hawaladers’ también realizaba entregas y recogidas de dinero a domicilio con los miembros más destacados de los principales grupos criminales dedicados al narcotráfico.

Tras investigaciones llevadas a cabo durante dos años, los agentes lograron intervenir 2.420.000 euros que eran transportados tanto por miembros de la organización de los ‘hawaladers’, como por integrantes su red clientelar. También se ha podido acreditar como la trama estaba financiando la compra continua de alijos de estupefacientes destinados a toda Europa, y se les ha vinculado con dos contenedores intervenidos en 2020 y 2021 que portaban cuatro toneladas de cocaína.

Durante la investigación se desentrañaron las estructuras de algunas de las organizaciones dedicadas al narcotráfico más vinculadas a la organización siria y se llevaron a cabo dos incautaciones de 105 kilogramos de hachís y 275 kilogramos de marihuana, deteniendo a los transportistas de la droga.

La investigación ha podido acreditar como la organización de ‘hawaladers’ sería responsable del movimiento de más de 32 millones de euros al año utilizando el sistema de la hawala, que consiste en la realización de pagos a distancia sin necesidad de que se mueva el efectivo, a través de un sistema en el que un miembro de la red criminal viaja al encuentro de su jefe tras recibir los fondos en origen, dándole cuenta de ello con un código que suele ser el que luce medio billete. Se estima que la cantidad blanqueada por este sistema podría llegar a superar los 300 millones de euros anuales. Además de utilizar este antiguo sistema de transferencia monetaria, la organización habría evolucionado a uno más sofisticado, usando monedas virtuales como canal alternativo que les permitía eludir los mecanismos nacionales e internacionales de control.

Los agentes pudieron averiguar que una vez que la organización colombiano-libanesa obtenía los beneficios de la venta de la sustancia estupefaciente introducida en Europa, solicitaba a la organización sita en España la recogida del dinero en efectivo generado por la venta y el envío del mismo a través de criptomonedas. Debido a que la organización ubicada en España no disponía de la estructura necesaria para dar cobertura a esos pagos en criptomonedas, solicitaba los servicios de terceras organizaciones que enviaban el dinero virtual a las direcciones aportadas por parte de la organización colombiana-libanesa, todo ello a cambio de recibir una comisión.

Las pesquisas policiales también mostraron como el líder de la organización, a través de su abogada y mano derecha, creó una sociedad a su nombre y adquirió diferentes licencias y vehículos utilizando el dinero obtenido de las actividades ilegales de la organización, logrando con ello no solo blanquear los beneficios obtenidos, sino también conseguir un negocio plenamente estructurado que les estaría sirviendo a su vez como sistema de transporte de las compensaciones de dinero gestionadas por la organización y facilitándoles una mayor seguridad en dicho transporte. Además el cabecilla también planeaba la adquisición de viviendas de lujo en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) para deslocalizar así gran parte de los beneficios económicos obtenidos con las actividades ilegales desarrolladas.

Finalmente, a lo largo del pasado mes de septiembre, en un dispositivo en el que participaron más de 120 agentes se llevaron a cabo 21 registros en las provincias de Madrid y Toledo, así como un despliegue policial que se ha extendido también a otras provincias como Málaga y Álava. Se ha decretado la prisión con y sin fianza para 11 de los investigados, entre ellos el líder y la abogada de la organización.

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