En las primeras horas de la mañana de este jueves, por delegación del Fiscal de Distrito de la República de Italia, los Carabinieri de la Compañía de Acireale y del Comando Provincial de Catania, apoyados por los departamentos especializados del Arma presentes en la Región de Sicilia, han llevado a cabo, en las provincias de Catania, Palermo, Siracusa y L’Aquila, una orden de prisión preventiva emitida contra 13 sujetos (de los cuales 8 en prisión y 5 en arresto domiciliario) sospechosos graves, por diversos motivos, de los delitos de asociación para el tráfico y tráfico de estupefacientes. Por otro lado, se notificó la conclusión de la investigación a otras 6 personas.

La investigación, iniciada por soldados de la Compañía de Carabinieri de Acireale entre febrero y julio de 2021 a través de complejas actividades técnicas y dinámicas, permitió evidenciar la existencia de una asociación criminal destinada al tráfico de drogas que opera en las regiones del Etna. En la fase actual del procedimiento, las actividades técnicas y las investigaciones indagatorias relacionadas han permitido identificar el movimiento de una cantidad considerable de sustancia estupefaciente cerca de un bar ubicado en el municipio de Aci Bonaccorsi, y reconstruir la red de traficantes de drogas y el sistema de gestión de la red, aclarando los métodos de adquisición y venta de drogas (cocaína, marihuana) en los Municipios de Aci Sant’Antonio, San Giovanni La Punta, Viagrande, Pedara y Aci Bonaccorsi.

La oportuna actuación investigadora, basada en el seguimiento de los movimientos y encuentros diarios de diversos personajes, habría registrado por tanto un intenso negocio de compraventa de cocaína, que habría sido vendida, al por mayor, por la asociación delictiva a un coste de 38 € el gramo. Los implicados, algunos desempleados y muchos agobiados por los prejuicios policiales, con el fin de obtener un beneficio económico ilícito, incluso para el sustento de sus familias, habrían organizado reuniones destinadas a la venta de estupefacientes, que habrían tenido lugar en sus domicilios y en un conocido bar de Aci Bonaccorsi.

En el estado de las diligencias, las investigaciones permitieron definir los cargos y roles de los sospechosos dentro de la asociación delictiva. La asociación, de hecho, formada en parte por sujetos contiguos al clan Laudani de Catania, gracias a la división de roles entre vendedores y proveedores de sustancias estupefacientes, habría ideado un modus operandi preciso destinado a cometer acciones delictivas repetidas a través de el uso de un lenguaje alusivo, palabras (como «áfrica» ​​o «estrella» para indicar la calidad de la cocaína) y frases clave (alusivas a los productos gastronómicos que se venden en el bar), no solo para organizar encuentros con los compradores, sino también para indicar los asientos asignados a las reuniones entre los miembros.

La maniobra investigativa también reveló que los principales integrantes de la asociación, en particular, se habrían ocupado de la venta de lotes de cocaína como mayoristas, manteniendo contactos con sujetos pertenecientes a otras organizaciones criminales. En concreto, mientras que B.G. habría asumido el papel de principal promotor, dictando directivas y controlando el trabajo de sus colaboradores. M.D., su hombre de confianza, se habría encargado de llevar la contabilidad relativa a la compraventa de los sustancia. Por otro lado, V.F., conocido como ‘pez ciccio o mangioglio’, se habría ocupado de los contactos con los compradores y de las entregas de las mercancías, recibiendo la contraprestación relativa. Finalmente, S.S. y S.A. surgieron como mensajeros, encargados por V. de realizar la entrega material de la droga a los compradores.

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