Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal organizado que presuntamente distribuía importantes cantidades de cocaína en Ciudad Real. Trece personas han sido detenidas y se han decomisado cuatro kilos de cocaína, cerca de 50.000 euros en efectivo, cinco vehículos -de los que tres de ellos disponían de compartimentos ocultos tipo caleta-, una pistola simulada y una pistola HK calibre 9mm sustraída previamente, así como cajas de munición e inhibidores de señales telefónicas.

Además se han intervenido diez litros de productos químicos, 427 gramos de sustancia de corte, prensas, planchas, envasadoras al vacío y otros útiles que formaban parte de la infraestructura y maquinaria para el corte, adulteración y envasado de la cocaína previa a su distribución al consumidor. En total se han realizado ocho registros domiciliarios -en Ciudad Real y uno en la localidad de Palomeque (Toledo)- siendo necesaria la intervención del Grupo Especial de Operaciones -GEO- de la Policía Nacional ante la peligrosidad de los detenidos.

La investigación se inició en el mes de marzo de 2022 en torno a posibles puntos de venta directa de estupefacientes en la capital de España y tras la primeras pesquisas sacaron a la luz la existencia de una red de adquisición y almacenaje de cocaína desde Madrid y Toledo que finalmente era adulterada y envasada para su distribución al consumidor en Ciudad Real capital.

La organización tenía una estructura y jerarquía perfectamente definida. Parte de sus integrantes contaban con antecedentes policiales por tráfico de drogas, homicidio y tenencia ilícita de armas, atentado a agentes de la autoridad, robo con violencia e intimidación y allanamiento de morada entre otros.

Los investigadores de la Policía Nacional se vieron obligados a extremar las precauciones en el control y laborioso seguimiento de los presuntos delincuentes ante las férreas medidas de seguridad de la organización y la utilización de vehículos con compartimentos ocultos, también denominados “caletas”, así como de una red de pisos, trasteros y garajes para dificultar la localización de los puntos de almacenaje y corte de la droga. Además, utilizaban motocicletas y patinetes eléctricos para la distribución final de la cocaína en la ciudad por su mayor maniobrabilidad.

Los agentes detectaron ya en el mes de mayo de 2022 dos compartimentos ocultos, también denominados “caletas”, en los vehículos de los detenidos y en cuyo interior se localizaron 14.000 y 2.545 euros en efectivo como parte de una entrega de droga en la que los delincuentes utilizaron un garaje y un piso de seguridad para el intercambio. Las medidas de seguridad de la organización eran tan elaboradas que los policías no pudieron interceptar la droga a tiempo, si bien recuperaron parte del pago de la misma en las referidas caletas de los vehículos.

Fruto de las actuaciones policiales la organización reestructuró sus operaciones estableciendo nuevos trasteros, garajes y pisos de seguridad para dificultar su localización con dispositivos o compartimentos ocultos en los que depositar la droga, las armas y el dinero en efectivo.

En esta operación han resultado detenidos los dos máximos responsables de la red quienes hacían ostentación de un elevado nivel de vida fruto de la venta de cocaína en la provincia en los últimos años. Dos de ellos llegaron a enviar a su país de origen cantidades superiores a 200.000 euros. De los trece detenidos desde el inicio de la investigación, diez han sido enviados a prisión. Se les imputan los delitos de tráfico de estupefacientes, pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas.

La Policía Nacional necesitó el apoyo del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas –GOIT- para localizar y abrir una nueva caleta en un turismo en la que se ocultaban 1.235 gramos de cocaína. En posteriores registros domiciliarios se detectaron elaborados compartimentos de ocultación en bombonas de butano previamente vaciadas y que disponían de complejos dispositivos de apertura, dispositivos en enchufes de pared o en el interior de la lavadora entre otros.

La operación Nobel II se inició gracias a la colaboración ciudadana por la denuncia de algunos vecinos que dieron cuenta del trasiego irregular de posibles compradores en un inmueble de la capital. Las pesquisas policiales posteriores demostraron que se trataba de la punta del iceberg y que tras ese trapicheo de droga se ocultaba una activa red de adquisición y almacenaje de cocaína desde Madrid para su elaboración y venta en Ciudad Real y un pueblo de Toledo.

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