Sus seres queridos comprenden el riesgo de su trabajo como funcionario de alto nivel y han tenido que adaptarse porque el peligro del narco acecha todos los días.

Omar García Harfuch se enfiló en la guerra contra el narco hace 14 años y los últimos 26 meses se separó de su familia por el atentado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), cuando dos de sus escoltas murieron por protegerlo en la emboscada a unas calles de donde vivía. El jefe de la policía capitalina sobrevivió y volvió a su puesto, pero tomó precauciones más reservadas.

Como secretario de Seguridad de la Ciudad de México se ve fortalecido tras librar el ataque ordenado en supuestas represalias por operadores de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, quienes le declararon la guerra y estuvieron a pocos segundos de matarlo con más de 400 balazos la mañana del 26 de junio de 2020. Aunque regresó al cargo después de un mes en recuperación por las heridas, su vida personal ya no fue la misma desde entonces.

Ese día, el entonces secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, confirmó que datos de inteligencia habían registrado amenazas de ataque contra un importante funcionario en la capital del país. Los análisis llevaron a que el jefe policiaco utilizara una camioneta con blindaje 5 plus, pues era uno de los posibles objetivos de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien agregó que las advertencias fueron registradas con 10 días de anticipación.

Obviamente cambió mucho mi manera de vivir de dos años para acá, las investigaciones van bien, van al momento 26 detenidos”, dijo García Harfuch en entrevista reciente con Infobae México, al recordar las modificaciones que hizo en sus costumbres diarias.

Aunque siguen los procesos judiciales, no se ha determinado sentencia contra ninguno de los sicarios del CJNG y todavía faltan más detenciones, incluidos Carlos Andrés Rivera Varela, la Firma, y Francisco Javier Gudiño Haro, la Gallina, cabecillas que planearon el ataque contra el secretario capitalino. A estas alturas, las líneas de investigaciones ya deberían ser sólidas para apuntar a los objetivos de mayor jerarquía, pero no se han dado las capturas relevantes.

García Harfuch ha calculado los riesgos que implica su cargo desde que el CJNG se propuso acabar con él. Por eso no convive seguido con sus conocidos, amigos u otros colegas. Incluso ya tiene mucho que no ve a su madre en persona, pero la actriz María Sorté ha comprendido como el resto de sus familiares lo que implican las funciones del jefe policial en la ciudad más habitada del país.

Prácticamente no nos vemos, tiene tiempo que no la veo, pero todos tus seres queridos se vuelven solidarios

Eso no significa que el funcionario esté desinteresado ni deje a un lado a su entorno cercano. La última foto con la actriz fue el 10 de mayo de 2021, el día dedicado para celebrar a las madres. Solo deseó verla pronto y es probable que la imagen fuera de otra fecha. Si no ve a sus hijas directamente, alguna de ellas puede regalarle un libro y las atenciones se han tenido que hacer a distancia. Por ahora las previsiones también las alcanzan y se adaptaron.

“De manera personal sí cambia muchísimo la manera de vivir y también de tus seres queridos, los ves muchísimo menos, pero yo creo que es temporal”, precisó García Harfuch, pues previó que dejará el cargo, pero no será en los próximos años, ni siquiera con el asedio del CJNG u otros cárteles que se ven afectados por el combate que encabeza.

La oficina del secretario es amplia en el edificio de la calle Liverpool, en la glorieta de Insurgentes. Ahí está seguro, tiene hasta seis pantallas donde monitorea el seguimiento de cámaras de videovigilancia. A las afueras del despacho permanece un joven escolta, armado con fusil de grueso calibre. Solo eso y el resto de administrativos y oficiales pasan como cualquier otra jornada.

Desde ahí coordina, recibe informes, supervisa y ordena. No puede descuidar ni un día de trabajo porque es el primer responsable por resguardar a 9.2 millones de habitantes. Está al frente de 89 mil policías y las promociones por encuestas que lo ubican como posible sucesor de Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno capitalina, tampoco pueden distraerlo de sus labores.

El trabajo que me toca desempeñar, en este momento, es velar por la seguridad de millones de familias que no conocemos.

Creo que no serían buen momento para una distracción personal”, advirtió sobre las reservas que ha tomado. Aunque otros medios ya han destacado su relación con la exsenadora Ninfa Salinas, hasta la fecha ninguno de los dos ha dado muestras públicas del romance y de ser el caso, se han mantenido muy lejos de los reflectores.

Además, el secretario tiene alrededor de cuatro años sin salir al cine y tampoco considera vacaciones como cualquier otra persona. Las reuniones con sus seres queridos no son cada fin de semana, como él quisiera, pero reiteró que todos comprenden la situación actual y los peligros de su carrera.

Pese a ello, sabe que quienes desean una vida más activa y no son aptos para seguir por el desgaste laboral, deben dejarlo de inmediato. Actualmente asegura que no es su caso, porque está comprometido con la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

Esto es un puesto totalmente absorbente, es duro, el nuevo estilo de vida sí, pero es algo que también nosotros escogimos que no es a fuerza

Sus heridas en el cuerpo ya cicatrizaron, ve series, cuida que el can que tiene en la oficina no manche la alfombra, está al tanto de cualquier foco rojo de violencia y eventualmente acude a operativos. No pretende ser jefe de gobierno cuando Sheinbaum se enfile a la candidatura de la presidencia de la república porque espera acompañarla en políticas de seguridad.

Mientras tanto, el recuerdo de Édgar y Rafa permanece como sus amigos, más que escoltas, que aquella mañana del atentado lo acompañaban a su trabajo.

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