La Policía Civil de Sao Paulo detuvo este martes a Anderson Laceira Pereira, alias Anderson Gordao, considerado por las autoridades brasileñas uno de los tres principales capos de la cocaína del país sudamericano en la actualidad. Gordao llevaba dos años en la lista de los más buscados de Interpol, tiempo durante el que, según los investigadores, siguió dirigiendo un entramado criminal que empleaba las Islas Canarias, en España, y el Norte de África como puentes para llevar importantes cantidades de cocaína a manos de los grandes clanes europeos, con un peso específico del cártel de Los Balcanes y la ‘Ndrangheta. 

Las autoridades brasileñas explican que Gordao tenía su centro operativo principal en el puerto de Santos, uno de los más activos en cuanto al tráfico de cocaína en Brasil. Hasta allí hacía llegar la cocaína que obtenía en la vecina Bolivia para su posterior envío hacia Europa a través de España y el Norte de África.

Gordao, que ya se encuentra en prisión por orden judicial, era un confeso seguidor del colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria. De hecho, a imagen y semejanza de lo que hizo el jefe del cártel de Medellín, Anderson tenía un pequeño zoológico con cocodrilos, entre otras especies. 

La Policía Civil de Sao Paulo, encargada del operativo, calcula su patrimonio en más de 100 millones de euros en propiedades inmobiliarias. Señala que muchas de ellas estarían a nombre de testaferros. Gordao opera en conexión directa con el Primeiro Comando da Capital (PCC), sindicato del crimen que domina las zonas más peligrosas no solo de Brasil, sino de países limítrofes como Paraguay y Bolivia.

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