Para Omar García Harfuch el Cártel de Sinloa ha estado en la CDMX desde hace años, pero aprovechan disminuciones o hacen alianzas locales en una urbe codiciada por el narco.

El Cártel de Sinaloa no ha reculado en sus intereses por la Ciudad de México en las últimas dos décadas, pero hace un mes prendió nuevas alertas en la Secretaría de Seguridad capitalina porque la facción pretendía consolidarse desde Topilejo con una célula armada para la guerra.

Omar García Harfuch, jefe de la policía en la entidad, reiteró en entrevista con Infobae México que la empresa criminal está en la sede de los tres poderes desde hace años. Para el secretario, esta facción internacional no ha sido expulsada ni reducida con el empoderamiento de cárteles locales como la Unión Tepito.

Pero el enfrentamiento del 12 de julio pasado incrementó la vigilancia sobre una nueva embestida, cuando cuatro agentes quedaron heridos en la balacera (uno de gravedad) y fueron detenidos 10 presuntos integrantes de la dirigencia que encabezan los Chapitos, hijos de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

Nosotros tenemos registrado aquí presencia del Cártel de Sinaloa desde hace muchísimos años”, admitió el funcionario sobre el intento de uno de los clanes para establecerse y cuyos operativos fueron detectados el 25 de junio en la colonia San Pedro Mártir de Tlalpan.

La balacera en la México-Cuernavaca aterrorizó a pobladores de Topilejo (Foto: @TelediarioGDL)

García Harfuch atribuyó que las alertas de este cártel fueron por dos acciones consecutivas hace dos meses. Primero, el enfrentamiento en la casa de seguridad de la autopista México-Cuernavaca y, dos semanas después, el decomiso de mil 680 kilos de cocaína procedente de Colombia, cuyo cargamento destinaría una parte para distribuirse desde el barrio de Tepito y el resto sería enviado a California.

Han tenido operaciones por muchos años, creo que lo de Topilejo sí fue una alerta para nosotros

Para reforzar su argumento recordó el arresto de Sandra Ávila Beltrán, la Reina del Pacífico, capturada en 2007 mientras salía de una estética en Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo. A ello sumó la detención en 2009 de Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo, hijo de Ismael Zambada García, el Mayo, que acordó pactar con las autoridades para entregarse en la capital.

Aunque Edgar Valdez Villarreal, la Barbie, fue detenido en 2010 en Lerma, Estado de México, el jefe policial señala que se trata de la zona metropolitana que abarca la Ciudad de México. En 2017 fue arrestado Dámaso López Núñez, el Licenciado, compadre y sucesor del Chapo Guzmán, quien se escondía en un lujoso departamento de la colonia Anzures, en la misma alcaldía donde cayó la Reina del Pacífico.

Para Omar García Harfuch el Cártel de Sinloa ha estado en la CDMX desde hace años, pero aprovechan disminuciones o hacen alianzas locales en una urbe codiciada por el narco.

Sin embargo, esos arrestos enlistados por el secretario no bastan para considerar el afianzamiento operativo, porque los capos utilizaron la zona como refugio o camuflaje para la ostentoso, debido a que se trata de un punto neurálgico con residencias cómodas, entre empresarios, tiendas caras y vigilancia privada.

En cambio, otras investigaciones ministeriales señalan que la joya de la corona para el imperio del narco en la capital es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez (AICM), porque su conexión global ha sido utilizada para recibir y enviar toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa, en corruptelas que cooptaron a elementos de la extinta Policía Federal.

Desde 2005 hasta 2013 se hicieron evidentes las operaciones delictivas en el AICM por parte del Cártel de Sinaloa que, junto con los Beltrán Leyva, extendieron sus dominios a los aeropuertos de Cancún, Quintana Roo, y el de Toluca, Estado de México. Las intervenciones en alianza se fracturaron en 2008, pero cada facción mantuvo su coto de poder para el narcotráfico vía aérea.

Un enfrentamiento entre los mismos integrantes de la Policía Federal derivó en el asesinato de tres agentes en el área de comida de la Terminal 2, en junio de 2012. La versión oficial señaló que los oficiales corruptos fueron sorprendidos por la unidad de investigaciones y actuaron en represalia, pero también se ha difundido que tuvieron desacuerdos sobre la ganancia que debían repartirse por parte del Cártel de Sinaloa, entonces discutieron y se desató la balacera.

Autoridades capitalinas han asegurado más de cuatro toneladas de drogas vinculadas con facciones del Cártel de Sinaloa en 18 meses  (Foto: SS-CDMX)

La detención de Jesús Reynaldo Zambada García, el Rey, quizá sea la única que coincide con la narrativa de García Harfuch en cuanto arrestos de relevancia. El hermano del Mayo Zambada fue asegurado en 2008 en la colonia Lindavista de la alcaldía Gustavo A. Madero. Según las investigaciones, tenía a su disposición un hangar del aeropuerto capitalino, así como una empresa con tres aviones para traficar droga desde Colombia.

Arrestos de sobrecargos, copilotos, tripulaciones, megadecomisos de cocaína y hasta empleados decapitados de empresas de desembarque y almacenamiento fiscal del AICM destacaron durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012). Además de otras colusiones de la Policía Federal, guardias privados y hasta un cártel interno. Después, no siguieron alertas de ese punto que actualmentes está bajo control de la Secretaría de Marina Armada.

El secretario de Seguridad actual coincidió en que el aeropuerto es importante para las estrategias criminales y por ello se enfoca en que la Ciudad de México es codiciada por el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación por dos razones.

Una de ellas es su conexión para permitir el tráfico a gran escala por conexiones carreteras con la costa o vía aérea. Y la segunda es por el mercado potencial de venta a nivel local, ya sea en colonias, con alianzas de células locales o centros nocturnos. Pero también puede convertirse en centro de operaciones a nivel regional para envíos a otros estados que están en la ruta de trasiego hacia Estados Unidos.

Para Omar García Harfuch el Cártel de Sinloa ha estado en la CDMX desde hace años, pero aprovechan disminuciones o hacen alianzas locales en una urbe codiciada por el narco

Es una ciudad enorme con un alto consumo, obviamente de droga, y que el mercado que tiene esta ciudad, no se compara con ningún otro estado del país

Según un recuento de Infobae México, las autoridades capitalinas han decomisado al menos 4 mil 776 kilogramos de cocaína desde enero de 2021 y hasta el 26 de julio de 2022, cuyos aseguramientos fueron a diversas facciones del Cártel de Sinaloa. El secretario presumió que esa cifra puede ser superior y al mismo tiempo aseguró que las incautaciones derivaron de trabajos de inteligencia, además de facultades ampliadas al personal que encabeza.

A principios de junio de este 2022, la Secretaría de Seguridad Ciudadana reveló que sumaban 20 cateos relacionados con el Cártel de Sinaloa en la capital del país. Pero informes posteriores aseguraron que el grupo del crimen transnacional ya opera en Tlalpan, Xochimilco, Venustiano Carranza, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Tláhuac, además de la alcaldía Gustavo A. Madero.

En junio pasado, García Harfuch dijo que el Cártel de Sinaloa no pretendía establecerse con un control regional hegemónico en la Ciudad de México y solo buscaba bodegas, departamentos, casas de seguridad o diversas zonas de confort para pasar desapercibidos en el tráfico a gran escala. Pero también reconoció que mantenían nexos locales con la Unión Tepito y los Maceros que comandaba Agustín López Robles, Don Agus.

Los Chapitos mostraron sus intereses por incursionar en la CDMX en los últimos meses (Imagen: Infobae)

Hasta la fecha, Infobae México ha registrado al menos 48 personas detenidas desde 2021 que son vinculadas en distintos niveles con facciones del Mayo Zambada y los Chapitos, incluidos lugartenientes regionales. Lo mismo están quienes contrataban pilotos para aterrizajes clandestinos en Puebla, intermediarios capitalinos, vigilantes de cargamentos, distribuidores locales, emisarios, además de encargados para modificar compartimentos ocultos en vehículos.

Y aunque el secretario insistió en que la presencia del Cártel de Sinaloa no debe ser tomada como una novedad, la facción asegurada en Topilejo contaba con una decena de fusiles de alto poder. Fueron enviados por los Chapitos, habían secuestrado a narcomenudistas locales para reclutarlos en sus filas y habían dispuesto una oficina para embalar dosis de drogas. El enfrentamiento contra fuerzas de seguridad solo fue la señal de su disputa abierta por el territorio.

De forma paralela a estas incursiones se ha disminuido a la Unión Tepito, pero el secretario afirma que eso no es un factor para que el Cártel de Sinaloa viera un territorio que podía aprovechar, porque no han salido de la capital del país desde que se han registrado sus operaciones.

Coincidió en que no mencionarlos no hace que dejen de existir, pero tampoco se permitirá su ingreso de manera violenta, porque los agentes a su mando tienen todas las capacidades para hacerles frente, tanto en desarrollo, trabajos de inteligencia y número de elementos.

Para Omar García Harfuch el Cártel de Sinloa ha estado en la CDMX desde hace años, pero aprovechan disminuciones o hacen alianzas locales en una urbe codiciada por el narco.

No quiere decir que no estaban y ahora ya llegaron

Lo que queremos que vea la ciudadanía es justo eso, que tienen una policía operativa, activa y que no vamos a permitir que entren grupos, sea este grupo o cualquier otro a querer violentar a la ciudad

Añadió que así como se atienden posibles alertas por intereses de los grandes cárteles, deben actuar contra facciones locales que poco a poco han disminuido. Por eso atienden eventos, más allá de zonas específicas y que no se conviertan en focos rojos prolongados, porque la incidencia delictiva en la Ciudad de México es cambiante y dinámica.

Sin embargo, las alcaldías con mayores atenciones son Cuauhtémoc, Álvaro Obregón, Iztapalapa y Gustavo A. Madero. En esas demarcaciones se concentran entre 8 y 17 células, ya sean de menor o mayor capacidad para la venta de drogas, extorsiones, robo de autopartes o secuestro. De todo eso deben hacer cargo diariamente.

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