La aduana holandesa encontró un gran cargamento de cocaína en el puerto de Róterdam el fin de semana pasado. Los estupefacientes estaban escondidos entre un cargamento de calamares congelados y procedían de Guayaquil, la principal lanzadera de esta droga a nivel mundial en la actualidad.

El valor en la calle del envío de 2.814 kilos, que fue encontrado en un gran número de cajas en un contenedor procedente de Ecuador, supera los 210 millones de euros. El pescado congelado estaba destinado a una empresa en el norte de Holanda.

El equipo HARC, una asociación entre la policía portuaria, la Aduana, FIOD y el Ministerio Público, está investigando más a fondo el caso. Desde entonces, los narcóticos han sido destruidos.

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