Que la Mafia albanesa de la Marihuana estaba perfectamente establecida en Galicia (España) y en la provincia de Pontevedra en particular era un secreto a voces desde el verano pasado, cuando la Guardia Civil se encontraba con el primer gran campamento narco que una de las células de esa organización había levantado en una zona de muy difícil acceso de Pedre (Cerdedo-Cotobade). La Policía Nacional tenía fundadas sospechas de que estas actividades también afectaban a los núcleos urbanos, recabando indicios que apuntaban al corazón de Pontevedra. Pocos meses después de aquello y tras laboriosas tareas de investigación, los resultados son contundentes.

El Grupo II de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Comisaría de Pontevedra intervino ayer más de 2.000 plantas de marihuana en distintas fases de crecimiento en un gran laboratorio indoor ubicado en Mourente, en un operativo que incluyó varias detenciones, no solo de ciudadanos albaneses, sino también de gallegos relacionados directamente con los anteriores. La fase final de la operación se centró en una antigua nave ubicada unos metros más arriba de la iglesia y el cementerio de la citada parroquia del Este del municipio de Pontevedra, muy cerca del bosque, Con una sola entrada, de gran tamaño y con la mayor parte de las pequeñas ventanas aseguradas con rejas o bien tapiadas, se había convertido en el escenario ideal para la instalación de un gran laboratorio para el cultivo del cannabis.

Ni siquiera los vecinos del lugar sospechaban. «Paseamos por aquí a diario y no habíamos percibido nada extraño, ni siquiera olor». Sí se notaba con claridad durante la jornada de ayer, con la puerta abierta y la Policía trabajando en el desmantelamiento de la infraestructura, el ‘aroma’ de la marihuana. Sobre las siete de la madrugada, los agentes de la Udyco, acompañados por otras unidades del Cuerpo Nacional de Policía de Pontevedra, echaban abajo la puerta de la infraestructura industrial y se encontraban con lo que esperaban: una primera estancia en la que los narcos disponían de ciertos servicios para pernoctar, alimentarse y proteger su negocio, seguida de una completísima instalación dedicada en exclusiva al crecimiento de las plantas de marihuana. Un auténtico laboratorio indoor provisto de todo lo necesario para el cultivo, desde sofisticados sistemas de iluminación hasta ventilación, así como fertilizantes y unas 2.000 plantas, además de una zona de semillas.

La Mafia Albanesa, presente en toda España, emplea material modificado genéticamente para elevar el nivel de THC, lo que desemboca en una marihuana mucho más potente que se vende a unos 3.000 euros el kilo en los mercados europeos, destino final de las grandes organizaciones como la que ayer fue desmantelada. Durante la jornada, fueron operarios de la empresa pública Tragsa los que procedieron a la retirada de las plantas y del resto de enseres en grandes furgonetas.

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