Una operación liderada por la Brigada Central de Estupefacientes de la Udyco Central de la Policía Nacional y Asuntos Internos sirvió para desmantelar una red narcocriminal internacional que traficaba con grandes cantidades de cocaína procedentes de Colombia. En la misma, para dar seguridad y cobertura a los transportes de la droga en España, se encuadraban dos policías nacionales (ninguno de ellos de las unidades antidroga) y un guardia civil, además de un escolta privado del Ministerio del Interior.

El Juzgado de Sanlúcar la Mayor, instructor de las diligencias, envió a prisión este mismo sábado a siete de los ocho detenidos, incluidos los tres citados, en el marco de la operación, que partió de la Audiencia Nacional tras la llegada de un alijo de cocaína a Málaga procedente de Buenaventura (Colombia). La droga llegó el 9 de septiembre bajo estrecha vigilancia de la Brigada Central, que aguardó hasta que esta misma semana miembros de la organización retirasen la carga del puerto, ubicada en la estructura del contenedor.

Tras varios movimientos de un camión escoltado por un Audi en el que viajaban los policías supuestamente corruptos, el contenedor llegó a una zona industrial de las inmediaciones de Sevilla. Los agentes efectuaban constantes labores de vigilancia. Sin embargo, ya el jueves, la Udyco y Asuntos Internos pusieron fin a las fechorías de la red criminal, que en teoría importaba pulpa de piña, con la detención de todos los miembros de la organización y la interceptación de la droga, 364 kilos de cocaína de gran pureza. 

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