Realmente fueron muchos los clientes que compraron cocaína, heroína, hachís y marihuana en los trece puntos de venta de drogas identificados en los distintos barrios populares del municipio de San Severo (Foggia) gracias a la operación denominada «Troya» de la Polizia di Stato en Italia.

En la mañana de este lunes, los investigadores del servicio operativo central de la Dirección Central del Crimen de la Policía del Estado y de la Brigada Móvil Foggia movieron los hilos de la actividad de investigación que se prolongó durante más de un año, realizando 43 detenciones. Los sospechosos, acusados de narcotráfico, fueron localizados por los aproximadamente 300 agentes que intervinieron en las etapas finales del operativo; entre estas numerosas patrullas del Departamento de Prevención del Delito, unidades de perros antidrogas, operadores de la Policía Científica y el Departamento de Bari.

La actividad de los policías se concentró en particular en los barrios de mayor densidad criminal como San Bernardino, y en otros rebautizados con nombres muy elocuentes como «Fort Apache» y «Texas», caracterizados por un intrincado laberinto de calles no fácilmente accesible, controlado desde los miradores de la organización.

Los drogadictos acudían a cualquier hora del día a las plazas de venta de estupefacientes construidas también dentro de las casas, donde a menudo había niños menores de diez años, o a los «cafés» ilegales, donde los clientes podían consumir la droga que acababan de comprar con total tranquilidad. Las numerosas «salas de negociación» estaban equipadas con puertas blindadas, accesos de doble seguridad y sistemas de videovigilancia activos las 24 horas del día, con miradores externos y estufas siempre encendidas en el interior, listas para quemar la droga en caso de controles repentinos de las fuerzas del orden.

Debido a la difícil conformación del territorio y a los estrictos controles que realizaba la organización criminal, para adquirir información sobre la actividad de los narcotraficantes, los investigadores debían actuar encubiertos infiltrándose en la zona. De esta forma, los policías pudieron documentar la intensa actividad que se desarrollaba en las zonas delictivas, en las que se realizaban más de 200 expendios de droga al día, con una facturación estimada en al menos 200 mil euros mensuales.

Durante los registros, los agentes sorprendieron in fraganti a cuatro camellos que operaban en una de las habitaciones; También se detuvo a una mujer que se encontraba en posesión de un arma con un número de serie rayado. También se encontró otra arma escondida en una casa. Se incautó un automóvil y unos 20 mil euros en efectivo, probable producto de la actividad de tráfico.

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