La Fiscalía Antidroga de Pontevedra (Galicia, España) ha conseguido una nueva condena que afecta a una persona que en su día traficó con sustancias estupefacientes a gran escala y que, con el paso del tiempo, utilizó los beneficios del delito para amasar un ingente patrimonio.

El vilanovés Serafín G.P., detenido en 1998 en el marco de la operación Xunca que dirigió Baltasar Garzón por su relación con un velero que llegó a las Rías Baixas con más de 400 kilos de cocaína, reconoció en la Audiencia Provincial de Pontevedra un delito de blanqueo de capitales. Todo ello partió de una investigación de la Agencia Tributaria alrededor de una propiedad suntuaria levantada por el investigado, ubicada en su lugar de origen (Vilanova de Arousa) y cuyo elevado valor no se correspondía con los ingresos lícitos que pasó a tener tras cumplir la pena de 12 años de cárcel que le correspondió tras el citado alijo intervenido en los 90.

La Sección Cuarta declara probado que Serafín formó parte al menos ente 1996 y 1998 de una red internacional dedicada a introducir grandes cantidades de cocaína en España, y que como consecuencia de esa actividad «obtuvo un considerable beneficio económico». Hacienda valoró su vivienda, con piscina, cierre de piedra y bodega en más de 600.000 euros, por lo que imputó el citado delito de blanqueo al narco y a varios familiares suyos que fueron investigados pero que resultaron absueltos, asumiendo toda la responsabilidad el ahora condenado. La pena para él queda fijada en dos años de cárcel que no cumplirá siempre que pague 250.000 euros de multa y otros 150.000 por el valor del decomiso de su vivienda, de los cuales ya abonó la mitad.

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