Funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, en una operación conjunta con agentes de la Policía Nacional, han desmantelado una organización criminal polaco-danesa dedicada presuntamente al tráfico de drogas desde España hasta el resto de Europa. Un total de 16 personas han sido detenidas en las localidades malagueñas de Alhaurín de la Torre, Fuengirola, Marbella y Málaga, en los municipios murcianos de Los Alcázares, Mazarrón y Murcia, en las localidades barcelonesas de Premiá de Dalt y Barcelona, y en la población alicantina de Orihuela.

Las investigaciones comenzaron durante el verano de 2020, cuando los agentes recibieron una información confidencial que alertaba sobre una mujer de origen colombiano que vivía desde hacía décadas en Marbella y que estaría preparando un importante envío de cocaína desde Sudamérica hasta España. Esta mujer, que disfrutaba de un alto nivel de vida, vivía en una mansión de más de 3.000 metros cuadrados valorada en unos tres millones de euros.

Debido a su alta capacidad económica y a las relaciones que tuvo en el pasado con importantes delincuentes nacionales y extranjeros, la investigación se centró en ella con el objetivo de reunir indicios no sólo de la actividad relacionada con el tráfico de drogas, sino también con el blanqueo de capitales que podía derivar de los delitos contra la salud pública que se estaban investigando. Estas gestiones policiales vincularon a la investigada con un hombre de nacionalidad alemana que fue condenado en 2014 por introducir 200 kilos de cocaína en Dinamarca y que en la actualidad formaba parte de una organización polaca asentada en España especializada en realizar envíos de grandes cantidades de estupefacientes por carretera desde España a los países nórdicos y centroeuropeos, habiéndose identificado envíos a Alemania, Polonia, Noruega y Dinamarca, entre otros.

La organización estaba conformada por ciudadanos polacos. Algunos de ellos contaban con antecedentes en su país de origen por haber pertenecido a diferentes grupos criminales dedicados al tráfico de drogas y que hacían uso de la violencia en su actividad criminal. Al frente de esta organización se situaba un ciudadano danés afincado en Barcelona. Este individuo contaba con un amplio historial delictivo en su país de origen, por lo que se encontraba en el punto de mira de la autoridad policial de Dinamarca. Además, su patrimonio ilícito, oculto tras un complejo entramado empresarial, era investigado tanto por las autoridades españolas como por las danesas. En los más de dos años que ha durado la investigación se recabaron indicios sobre un envío de cocaína por vía aérea que los investigados habían preparado a finales del año 2020. Por este envío, la investigada habría recibido una importante cantidad de dinero en efectivo como adelanto.

En 2021, los funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en Madrid y los agentes de la Policía Nacional localizaron a tres personas dedicadas al tráfico de cocaína en Murcia y Alicante. Su proveedor resultó ser uno de los contactos de la mujer investigada. Ese mismo año se detectó una compraventa de droga en un pub de Londres. Esta acción había sido coordinada por un investigado de origen británico que se encontraba en Málaga, quien envió a un subalterno con la droga para que realizara las gestiones con el cliente. Esta información, remitida a través de la National Crime Agency del Reino Unido, permitió alertar a la Policía Metropolitana de Londres, que detuvo a dos personas cuando intercambiaban un kilo de cocaína y cinco de marihuana. En febrero de 2022, se incautó una partida de 200 kilos de cogollos de marihuana que iban dirigidos a Noruega. En esta operación se detuvo a cuatro miembros de la organización polaca, justo cuando preparaban el envío en una finca de la provincia de Málaga.

A través de los mecanismos de coordinación policial internacional se tuvo conocimiento de que las autoridades danesas acreditaban que el ciudadano danés estaba detrás del envío de 40 kilos de cocaína recibidos desde Barcelona a mediados de 2020, iniciándose una cooperación policial destinada a conseguir que este individuo fuese juzgado tanto en España como en Dinamarca por sus delitos. Fruto de la explotación final se detuvo a once personas. En los registros realizados se intervino, entre otros productos, un arma corta, más de un kilo de cocaína, más de un kilo y medio de hachís, un criptomonedero y diversos vehículos.

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