(Foto: FGR)

El pasado jueves 7 de julio, el gobierno de México presumió un “histórico decomiso” de fentanilo, poco más de media tonelada (542.72 kg), en un laboratorio de Sinaloa, donde también fueron detenidos una decena de sospechosos.

Sin embargo, pese a ser la mayor incautación de fentanilo ilícito en la historia del país, las autoridades no mencionaron las complejidades detrás de esta sustancia opioide responsable de miles de muertes en Estados Unidos.

Tanto las autoridades como los consumidores, e incluso los productores, probablemente hasta ahora siguen ignorando la importancia que hay en la diferencia entre el fentanilo puro y cortado.

“El fentanilo es un opioide de alta potencia y una cantidad de 2 miligramos ya puede resultar letal para la mayoría de los usuarios. Esto quiere decir que con solo 1 kilogramo de fentanilo puro se podrían producir alrededor de medio millón de dosis letales”, explicó el sitio especializado en narcotráfico Insight Crime.

Parece poco probable que la media tonelada decomisada recientemente por las autoridades de Sinaloa no corresponda a fentanilo puro porque, de ser así, se estaría hablando de dosis letales descomunales.

Además, normalmente el fentanilo que se produce en México se mezcla con otras sustancias como lactosa, manitol, inositol, metamizol, acetaminofén y otros componentes químicos para obtener mayor volumen y rendimiento en la producción, de acuerdo con el Programa de Perfilación de Fentanilo (FSPP, por sus siglas en inglés) de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

De acuerdo con el sitio especializado, las agencias del gobierno de México tienen capacidad para detectar si una sustancia tiene fentanilo, pero no siempre pueden determinar la cantidad, pues esto depende de las herramientas a las que tenga acceso el laboratorio.

Ello ha llevado a una falla sistémica en la recolección de datos oficiales, lo cual se traduce en que el gobierno probablemente desconoce la dimensión real del fenómeno.Todas las partes que participan en la cadena de suministro (productores, mayoristas, narcomenudistas y usuarios) desconocen la cantidad real de fentanilo que hay en las dosis

Un ejemplo son las disparidades y los modos de cuantificar el fentanilo entre cada una de las instituciones de seguridad. La Sedena, por ejemplo, registra los decomisos de fentanilo en polvo y en piezas (pastillas o ampolletas); mientras que la Guardia Nacional (GN) lo hace por número de pastillas, bolsas, envoltorios y paquetes, además del peso del fentanilo en forma sólida y líquida. Por su parte, la FGR y la SEMAR registran el peso (líquido o sólido) y el número de pastillas.

En algunos casos, por la naturaleza del producto, se ha encontrado que incluso los productores ilegales, también llamados “cocineros”, desconocen, por falta de competencia en los procesos químicos, las medidas correctas para alcanzar un elevado grado de pureza de fentanilo.

Esto quiere decir que todas las partes que participan en la cadena de suministro (productores, mayoristas, narcomenudistas y usuarios) desconocen la cantidad real de fentanilo que hay en las dosis.

En noviembre del año pasado, también en Sinaloa, la Sedena incautó 118 kilogramos de pasta de fentanilo. “Este decomiso de fentanilo puro es considerado el más grande de la historia y tendría un precio estimado en el mercado nacional de 970 millones de pesos”, indicó en un comunicado.

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