Tres ciudadanos de nacionalidad albanesa, un checo y un español han sido detenidos por integrar una red criminal que disponía de un sofisticado laboratorio indoor para el cultivo y el crecimiento de la marihuana que, además, tenía la capacidad de desmontarse y montarse en distintas localizaciones. De hecho, la investigación sirvió para apreciar esta movilidad, iniciando las pesquisas en un punto y efectuando el registro final en otro, ambos en la provincia de Valencia. Cuatro de los cinco detenidos ingresaron en prisión y se busca a una sexta persona que manejaría un pasaporte italiano y que habría huido a ese país tras la redada. 

La operación comenzó cuando el pasado mes de marzo los agentes recibieron una información de un posible montaje de una plantación de marihuana en una vivienda de la localidad de Paiporta. Tras realizar las primeras indagaciones se pudo comprobar que el instalador de material, que suele ser utilizado para la instalación de plantaciones, trabajaba sin estar dado de alta en la Seguridad Social. Ello, sumado al fuerte olor de marihuana que se desprendía de la vivienda, hizo que los agentes de la Guardia Civil continuaran con la investigación. Durante la misma, los agentes pudieron observar cómo se desmontaba la instalación existente en dicha vivienda de la localidad y se ubicaba en una nave de grandes dimensiones en la localidad de Beniparrell.

Fue así como se pudo identificar a los integrantes de un grupo criminal dedicado al cultivo de cannabis a gran escala para su posterior venta en el mercado internacional. Dicha nave estaba siempre custodiada por dos personas de origen albanés y, otras dos personas de la misma nacionalidad, eran los encargados de trasladar víveres y elementos necesarios para el cultivo.

El líder del grupo criminal es un hombre con domicilio en Italia, quien se encargaba de buscar el alojamiento para las personas que se trasladaban a España desde los países del este, así como efectuar los contratos de alquiler de dichas viviendas o naves en los que se instalaban los cultivos.

En los hechos participó otro hombre, de 43 años y de nacionalidad española, quien era el encargado de la instalación de los trasformadores, lámparas, ventiladores, aires acondicionados y de efectuar el suministro de corriente eléctrica de manera ilegal. Para ello, se efectuó un túnel que salía de la nave y circulaba por debajo del asfaltado de la calle, permitiendo así no ser descubiertos, al no poseer instalaciones externas llamativas.

Tras la autorización judicial se efectúo un registro en la citada nave, en el cual se hallaron 248 transformadores de alta potencia, 72 lámparas, 7 máquinas de aire acondicionado, 44 ventiladores, 1 vehículo, 1400 euros en efectivo y 721 plantas de marihuana con un peso de más de 18 kilogramos.

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