El trabajo de la Policía Autonómica de Galicia ha intensificado su actividad en la lucha contra el furtivismo y el marisqueo ilegal con la puesta en marcha del nuevo grupo de actividades subacuáticas del Equipo de Respuesta Policial (ERPOL) para proteger las costas desde el fondo marino.

Así, durante el año pasado se han llevado a cabo un elevado número de operativos de control de marisqueo en todo el litoral gallego, con la finalidad de prevenir las actividades relacionadas con la pesca furtiva, tanto en lo que se refiere a la extracción de mariscos como a la venta y distribución ilegal de los mismos.

Entre los operativos de investigación más relevantes destacó el desarrollado en A Torre y O Portiño, en la costa de A Coruña. Los furtivos extraían sistemáticamente percebes de las rocas, realizando la misma tarea hasta en las dos mareas del día. El resultado fue de 58 personas investigadas. Estas operaciones resultaron en una disminución del furtivismo en esa área en casi en un 80 por ciento en comparación con el ejercicio precedente.

Sin embargo, la mayor operación se produjo después de que se informase a la Fiscalía de Cooperación Internacional de un presunto tráfico de marisco que se desarrollaba de Portugal hacia España a través de Galicia. Las autoridades portuguesas también participaron porque una empresa de esa nacionalidad estaba cometiendo presuntamente un delito contra la flora y la fauna, causando un grave impacto ambiental y de sostenibilidad en el berberecho como especie, motivado por los 320.944 kilos de ese bivalvo recogidos en arenas portuguesas con talla ilegal o aún en fase de cría para exportarlo a diferentes países de la UE. El inicio de esta investigación se dio después de recibir en estas dependencias una denuncia anónima de un mariscador portugués.

Otra investigación relevante se produjo tras la posible contaminación del medio marino por parte de una depuradora con sede en Boiro que, a través de la central de compras (con sede en Cataluña), importó grandes cantidades de almeja capturada en Marruecos y, tras pasar por Algeciras y Barcelona, tenía Boiro como destino final. El bivalvo fue sumergido hasta su posterior comercialización.

Destacó igualmente la investigación de la Policía Autonómica después de recibir alerta sanitaria de las autoridades de la UE por un lote de mejillones gallegos que hubiera podido ser exportado a Italia habiendo sido previamente contaminado. Tras las investigaciones realizadas se decidió imputar a dos personas por un supuesto delito contra la salud pública.

Además, a lo largo de 2021 se realizaron varios operativos de vigilancia en torno a la laguna de Corrubedo, donde la Policía Autonómica detectó la presencia de varias personas pescando ilegalmente marisco, obteniendo grandes cantidades de berberechos. Por último, y tras varias investigaciones, los agentes de la unidad se encontraron 1.370 kilos de centolla cuya trazabilidad y forma de captura no estaba garantizada. Ocurrió en una planta de tratamiento cercana a Ferrol. El marisco estaba listo para su venta al público.

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