A finales de 2018, un vecino de Barrantes (Pontevedra, Galicia) daba cuenta a la Guardia Civil de un supuesto robo en su domicilio. Contó que dos encapuchados le habían sustraído una gran cantidad de dinero después de atarle con bridas. A raíz de esa denuncia, los agentes comenzaron a sospechar de sus actividades en relación con el tráfico de estupefacientes. Comenzaron a seguirle y, fruto de estas vigilancias, comprobaron que estaban ante uno de los mayores distribuidores de cocaína al menudeo en las zonas de ocio de O Salnés (Pontevedra), en especial en el entorno del puerto deportivo de Sanxenxo y en Cambados. Cuatro años después de la operación Oreo (así llamó la Benemérita a la actuación), el investigado ya conoce su condena: cuatro años y medio de prisión, previo reconocimiento de los hechos que le atribuyó el fiscal en su escrito de acusación.

La investigación sobre el encausado se desarrolló en tres episodios principales. El primero de ellos ocurrió en la madrugada de 21 de abril de 2019, en plena Semana Santa, cuando, sobre las cuatro de la madrugada, fue interceptado en el interior de su vehículo en el puerto deportivo de Sanxenxo con 17 papelinas de cocaína de gran pureza, más del 80%. También llevaba encima 715 euros producto de las sustancias que ya había vendido.

Unos meses más tarde, el 25 de julio, el mismo individuo fue interceptado en su turismo, en este caso en la vía rápida de O Salnés, portando otras 16 papelinas y 55 euros procedentes del tráfico de drogas. Este segundo hallazgo propició el registro de su domicilio, ubicado en Barrantes. En su interior fueron hallados 35 gramos de cocaína en una bolsa, además de unos 3.600 euros procedentes del ilícito negocio. Junto a ello, fueron hallados todos los útiles necesarios para preparar las dosis y cerrar las ventas: una envasadora al vacío, cuatro básculas de precisión, numerosos recortes de plástico para papelinas y hasta doce teléfonos móviles, todo ello empleado, según detalla la sentencia, para el tráfico de sustancias estupefacientes.

El área de Sanxenxo es probablemente el centro principal del ocio nocturno en el Sur de Galicia en períodos vacacionales (especialmente en Semana Santa y en verano) y el tráfico de cocaína a pequeña escala es cosa de personas como el ahora condenado, que disponen de acceso a parte de los grandes alijos que llegan desde Sudamérica por esta zona del Noroeste de España y de lugares seguros para preparar las dosis.

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