La Guardia Nacional Bolivariana ha incautado, destruido o inutilizado más de 300 aviones empleados por las organizaciones de traficantes de cocaína que operan a nivel internacional entre Colombia y Venezuela. El alto mando del país que preside Nicolás Maduro detalla en un informe que señala que en la última década, período objeto de análisis, fueron detenidas 67 personas en el marco de operativos en los que los narcovuelos se han inmovilizado, destruido o siniestrado en el ejercicio de su actividad delincuencial.

La estadística, que parte del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), señala que a lo largo de 2022 ya se han interceptado 38 de estas aeronaves que, según sostienen, transportan importantes cantidades de cocaína entre los dos países vecinos. En los primeros años objeto de análisis se interceptaban una media de entre 10 y 20 de estos jets, una cifra que se ha multiplicado últimamente, hasta los 55 que fijaron el récord histórico en 2021, a la espera del cierre del presente ejercicio. La mayor capacidad operativa de las autoridades venezolanas está detrás del incremento de los operativos.

De las 316 aeronaves inutilizadas entre 2012 y 2022, un alto porcentaje pudieron ser inmovilizadas (131), bien al ser capturadas en tierra, bien después de ser obligadas a aterrizar. Otras 67 fueron «persuadidas y capturadas», según la FANB. 47 narcojets más fueron inutilizados, mientras que los más de 70 restantes sufrieron accidentes, muy comunes dado el alto riesgo que corren tomando tierra en aeródromos completamente clandestinos.

El minucioso análisis que hace público el alto mando venezolano explica que la mayor parte de los vuelos se interceptan en los estados de Zulia y Apure (suman el 80 por ciento en 2021 y en 2022 la cifra es muy similar), y gran parte de ellos en horario vespertino, entre las 17 y las 23 horas.

Junto a los sistemas de radares y la aviación, indispensables para hacer frente al narcotráfico por esta vía, Venezuela tiene desplegado un gran volumen de tropas en tierra que se afana en la destrucción de las pistas clandestinas de aterrizaje y de los asentamientos que las organizaciones criminales tienen repartidos por los mencionados estados, ambos fronterizos con la vecina Colombia.

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