Un amplio operativo policial desarrollado de forma conjunta por el Grupo Operativo de Tráfico Medio de Estupefacientes y el Grupo II de la Udyco de la Comisaría Provincial de Pontevedra (Galicia, España) fue el principio del fin, al menos por el momento, del gran foco de venta de drogas en el poblado chabolista de O Vao. Desde aquel momento, a comienzos de 2019, el patriarca comenzó a pensar que lo mejor para el futuro del núcleo de viviendas era evitar en la medida de lo posible el ilícito negocio en la zona, por lo que emitió un vídeo dejando clara la prohibición que, a finales de 2022, sigue vigente. «Aquí ya no se trafica», aseguró el jefe del histórico enclave pontevedrés.

La caída de alias El Sevilla y de su hijo, alias Pinocho, en febrero de 2019, presuntos líderes del tráfico de drogas en O Vao de Arriba, y la posterior intervención del patriarca advirtiendo que desterraría del núcleo de infraviviendas a quien volviese a traficar con drogas, obraron lo que durante años parecía imposible: frenar el narcomenudeo en el enclave. Cuando han pasado dos años de la operación Gepetto, el fiscal Antidroga de Pontevedra está cerca de conseguir la condena de los últimos jefes del narco en O Vao.

El clan familiar liderado por El Sevilla con su hijo, alias Pinocho, y su esposa como personas de su más estrecha confianza, se enfrentaría a penas que oscilaban entre los tres y los ocho años de prisión. Sin embargo, fuentes próximas al caso apuntan a que un reconocimiento de los hechos puede ayudar, junto a otras atenuantes, a que las condenas sean inferiores, más aún tras las palabras del patriarca, que parece que por el momento se cumplen. 

Alias El Sevilla / Diario de Pontevedra

La investigación coordinada por Pablo Varela sirvió para conocer no solo la identidad de las personas que vendían la droga en O Vao de Arriba, sino también de muchas de las personas que les suministraban las sustancias, afincadas en puntos tan distantes como A Coruña o Algeciras.

El fiscal explica que los investigados mantenían una «actividad estable» de venta de estupefacientes, especialmente heroína y cocaína, al menos entre agosto de 2018 y febrero de 2019, tiempo durante el que se extendió la investigación policial. El relato de los hechos indica que El Sevilla y su esposa estaban al frente de la organización criminal y que su hijo Pinocho y varias personas más actuaban siguiendo sus órdenes y a su servicio.

Así, los anteriores contaban con José Luis S.G. como principal encargado de custodiar las sustancias estupefacientes que se vendían por aquel entonces en O Vao, así como de viajar a distintos puntos por orden de El Sevilla o de Pinocho para hacer acopio de drogas. Los citados, además, utilizaban a terceras personas para desplazarse a distintos puntos y adquirir importantes partidas de droga, en especial de heroína, más difícil de conseguir en las Rías Baixas y que recibían de proveedores de la zona de A Coruña.

Así pudo ser acreditado un pase de unos 300 gramos de esa droga con una pureza de un 60 por ciento, por ejemplo, y de otro pase de 150 gramos mucho más adulterados, con apenas un siete por ciento de heroína. De este modo, los investigadores supieron que la red criminal disponía de droga de distintas calidades para vender a precios diferentes o bien para adulterar ellos mismos e incrementar sus beneficios.

Entre los hallazgos recopilados por la Policía Nacional en la vivienda de El Sevilla, en O Vao, destacó la importante cantidad de sustancia de corte, lo que indica que entre sus negocios estaba el ya mencionado de adulterar las dosis para lucrarse a costa de la salud de los drogodependientes. Allí también fueron hallados más de 3.000 euros en efectivo producto de venta de sustancias, entre otros indicios, tales como básculas de precisión o molinillos de café con restos de heroína. Sin embargo, las pruebas más contundentes aparecieron en la vivienda de José Luis S.G., que, como se ha dicho, custodiaba la droga. Allí aparecieron cerca de un centenar de paquetes de distinto peso y pureza, entre uno y 78 gramos. La heroína de O Vao había sido localizada.

Por otra parte, en otra rama de la investigación, la Policía incautó 10 kilos de hachís que los encausados adquirían en la zona de Algeciras. Fueron detenidos los suministradores, incluido un individuo de origen marroquí. Todos ellos serán juzgados en Pontevedra.

Por los hechos, todas las personas del núcleo duro de El Sevilla se exponen a posibles condenas de ocho años de cárcel. Sin embargo, la mayor petición es para Alejandro M.B., uno de los supuestos suministradores de cocaína (la adquiría de O Salnés) y de hachís (del Sur) que, además, estuvo a punto de atropellar a un policía durante el operativo. En su caso, se enfrenta a una posible condena de diez años de prisión. Las negociaciones entre las partes, en todo caso, podrían servir para un doble objetivo: reducir las condenas y acabar de una vez por todas con el tráfico de drogas en un lugar que fue durante años el gran foco del menudeo en el Sur de Galicia.

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