Servando Gómez Martínez, “La Tuta” o “El Profe” (Foto: Infobae)
Servando Gómez Martínez, “La Tuta” o “El Profe” (Foto: Infobae)

Cuenta la leyenda que Servando Gómez Martínez, “La Tuta” o “El Profe”, uno de los líderes narco más buscados en México durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, cayó preso por un pastel de chocolate.

El capo michoacano, que alguna vez llegó a ser el más buscado en México, fue capturado la madrugada del viernes 27 de febrero de 2015 en la periferia de la ciudad de Morelia, Michoacán. Tenía al menos cinco órdenes de aprehensión en su contra, 13 averiguaciones previas y fue señalado por haberle pagado 100 mil pesos mensuales a diversos elementos de las corporaciones policiacas a cambio de protección.

Gómez Martínez es originario de Arteaga, un municipio serrano ubicado en las faldas de “Tierra Caliente”. Antes de que incursionara en el mundo del crimen, “La Tuta” fue profesor de primaria. Se sabe que entre 1981 y 1985 estudió en la Escuela Normal de Arteaga (CRENAM), donde obtuvo su plaza como maestro.

En los 15 años siguientes se desempeñó como maestro educación básica. Fue docente de educación primaria en la escuela Melchor Ocampo, en el mismo municipio de Arteaga. Rafael Guerrero, entonces director del CREN, llegó a decir sobre él que era un hombre “muy comunicativo”.

Como docente, Gómez participó “en el movimiento magisterial de izquierda” en Michoacán y en la vecina región de Guerrero, los epicentros de movimientos guerrilleros que surgieron desde 1960. En ese contexto, “La Tuta” aprendió “estrategias de penetración social, tácticas de lucha guerrillera y formas de sobrevivencia en la clandestinidad”, apunta Valdés.

"La Tuta" comenzó en el narcotráfico en 2001. Antes, se desempeñaba como profesor (Foto: Especial)
«La Tuta» comenzó en el narcotráfico en 2001. Antes, se desempeñaba como profesor (Foto: Especial)

También se dedicó a cultivar tomate, maíz y melón en la huerta de su familia. Irónicamente, antes de dedicarse a la producción y tráfico de drogas, participó en la fundación de varios centros de ayuda para jóvenes con problemas de adicciones.

Sin embargo, cuentan los rumores que tras una década y media como maestro “El Profe” se cansó de su salario y el ambiente de pobreza en el que siempre había crecido; por lo que a principios del 2000, Servando Gómez dejó las aulas —aunque sospechosamente siguió cobrando hasta el primer trimestre de 2010— y se incorporó al mundo del narcotráfico.

Entonces se incorporó al cártel de la Familia Michoacana, fundado por José de Jesús Méndez Vargas, alias “El Chango Méndez”, y Nazario Moreno, alias “El Chayo”, quienes centraban sus operaciones principalmente en Michoacán, el Estado de México y la zonas limítrofes con Guerrero. La organización recompensaba la colaboración de las comunidades con la construcción de hospitales, carreteras o canalizaciones. Dicha faceta social les permitió ganarse el favor de amplias zonas de Tierra Caliente.

Las disputas por el control del grupo criminal derivó en que algunos de sus líderes formaran otra organización criminal. Fue entonces cuando nació el cártel de “Los Caballeros Templarios” y “La Tuta” se convirtió en su máximo líder tras la muerte de “El Chayo”, abatido a tiros en marzo de 2019; la de Enrique “Kike” Plancarte; y la detención de Dionisio Loya Placarte, alias “El Tío”.

“La Tuta” pasó a coordinar a los lugartenientes de la organización y supervisar la recolección de cargamentos de droga, principalmente marihuana, para de ahí enviarlos a Baja California, específicamente a la ciudad de Mexicali. Su zona de operación estaba en los municipios colindantes a la franja divisoria entre los estados de Michoacán y Guerrero.

Servando "La Tuta", que tomó el poder en el grupo criminal (Foto: Punto de partida)
Servando «La Tuta», que tomó el poder en el grupo criminal (Foto: Punto de partida)

En 2010, un informe de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública federal describió a “La Tuta” como un líder criminal fanático del esoterismo; al grado de mandar asesinar a miembros de su propia organización solo porque una lectura de cartas del tarot le había “revelado” que alguien de su grupo lo estaba traicionando.

Gómez Martínez tenía cierto afán de notoriedad, pues durante años, a la par de sus actividades criminales, se dedicó a publicar videos en YouTube donde platicaba sobre “el mal necesario” que suponía su organización criminal, responsable de diversos homicidios, entre ellos los de 12 agentes de la Policía Federal en julio de 2009.

Fueron tantos los vídeos del líder criminal que a su colección se le llamó “La Tutoteca”. En algunos de ellos aparecía hablando a la cámara solo en un rancho: “A mucha de nuestra gente le falta preparación, pero nadie se ha preocupado por apoyarnos. ¿Pero por qué nos tendrían que apoyar? Chueco o derecho somos un mal necesario y aquí estamos”.

En otros apareció conversando en alguna de sus propiedades con políticos de alto vuelo en Michoacán. Gracias a “La Tuta” muchas carreras políticas cayeron por un precipicio. Esos fueron los casos del priísta Jesús Reyna, secretario de Gobernación de Michoacán y gobernador interino en 2013; Rodrigo Vallejo Mora, hijo del gobernador Fausto Vallejo.

La caída de “La Tuta” no fue fácil. Era un capo escurridizo pues tenía base social que lo quería y le temía, muchos servidores públicos que lo protegían y, además, conocía Michoacán como la palma de su mano, describió el periodista Oscar Balderas.

Caída de la Tuta (Foto: SSP)
Caída de la Tuta (Foto: SSP)

En agosto de 2014 el líder criminal era como un fantasma. Pero el gobierno federal tenía una pista: había ubicado a personas de su confianza que servían como intermediarios entre él y familiares. Recogían ropa y comida y la llevaban a la sierra. El seguimiento dio frutos un mes después: de pronto esos intermediaros dejaron de ir a zonas rurales y se comenzaron a desplazar hacia una casa en una colonia popular en la ciudad de Morelia.

Durante meses se vigiló discretamente esa casa. Agentes se disfrazaron de vendedores de fruta, de telefonía, hasta de predicadores, con tal de saber más de lo que pasaba en el número 49 de la calle Fidencio Juárez, colonia Tenencia Morelos.

Sin embargo, llegó el Año Nuevo de 2015 y la información sobre esa casa no alcanzaba para pedir una orden de cateo. En el gobierno federal tampoco querían arriesgarse a irrumpir ilegalmente y poner en riesgo todo el caso. No obstante, alguien tuvo una idea: en el expediente criminal creado sobre “La Tuta” quedó establecido que su fecha de nacimiento es el 6 de febrero de 1966, así que decidieron esperar a esa fecha.

Tal y como esperaban, la tarde del 6 de febrero de 2015 los agentes federales vieron a los intermediarios entrar con un pastel de cumpleaños a la casa vigilada.

Un rumor que dice que el pastel fue decorado con las palabras “¡Felicidades, profesor!

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