Los funcionarios de aduanas de Alemania incautaron 635 kilogramos de cocaína en Duisburg el 27 de octubre. La cocaína, que fue prensada en bloques y sellada en papel de aluminio, estaba en varias cajas entre plátanos que habían llegado previamente a Alemania en un contenedor marítimo desde Ecuador a través del puerto marítimo holandés de Vlissingen.

Las principales hipótesis apuntan a que los rescatadores previstos para recuperar la mercancía en el puerto del Sur de Países Bajos no pudieron hacer su trabajo, por lo que la droga siguió su camino hasta la empresa destinataria de la mercancía, en Alemania.

Durante la descarga, los empleados de la citada empresa que recibió las bananas notaron los paquetes de drogas que obviamente habían sido cargados e informaron a la oficina de investigación aduanera de Essen, que ahora está realizando más investigaciones en nombre de la oficina del fiscal público de Duisburg para intentar conocer el verdadero dueño de la gran carga ilícita.

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